Desde que empezaron a surgir los hoteles “boutique”, ciertos conceptos en el mundo de la hospitalidad cambiaron. En realidad, los que cambiaron fueron los gustos de los viajeros y la oferta hotelera, de a poco, se fue transformando. Se dice que el primero en acuñar el término fue Steve Rubell, quien en los años 80 comparó el Morgans de New York, el primer hotel que tuvo junto a Ian Schreiger, con una boutique, para diferenciarlo del servicio estandarizado que ofrecían las cadenas hoteleras de entonces.

En la actualidad existen muchos más términos, básicamente porque la voracidad del consumidor por tener experiencias únicas fue creciendo. Las propuestas estéticas se hicieron más exclusivas, hasta el punto que la decoración de los ambientes terminó siendo un ítem fundamental, en muchos casos, llevado adelante por los mejores diseñadores del mundo. Por eso, después de muchos años viajando y editando imágenes de hoteles, puedo decir que veo estos espacios como eventos estéticos, de los cuales se pueden sacar ideas para decorar la propia casa.

Lujo bohemio

En Mykonos, esa isla griega tan encantadora en medio del Egeo, denominada “la reina de las Cícladas”, encontré un “beach club” llamado Scorpios, perteneciente al hotel San Giorgio Mykonos, que me encantó por su diseño orgánico, expresado en colores tierra, en perfecta combinación con la arena y en total contraste con el azul profundo del agua. La arquitectura fue ejecutada por la oficina griega K-Studio y los interiores, junto con los detalles exteriores, fueron ideados por la diseñadora Annabel Kutucu. Ambas oficinas recurren en sus obras a ese estilo que tanto me gusta porque se muestra auténtico a través de los materiales usados, incluso utilizando las imperfecciones de la materia prima para conformar ambientes muy acogedores.

Como no podía ser de otra manera, los espacios exteriores son los protagonistas. Restaurant, bar, terrazas, conforman los lugares de encuentro en un clima que se presta para estar en el “afuera”. El diseño resultante propone una experiencia que celebra la cultura playera desde cada objeto y detalle.

Me encantaron las fibras naturales usadas en parasoles, alfombras, canastos, luminarias, sillones y techos, acompañadas por mobiliario hecho en madera de líneas rectas y puras, que le ponen un toque algo más formal y elegante a los ambientes. Todo es en tonos tierra, salvo algunos detalles de color puestos de manera muy estratégica en textiles y utensilios.