Parece una casa, pero en realidad son dos, aunque fácilmente se puede transformar en una sola. Esto es lo que propone el arquitecto Iñaqui Carnicero para dos amigos que decidieron unir sus inquietudes habitacionales y que determinaron esta particular casa en las afueras de Madrid.

Me gusta esta casa. Por la austeridad de sus formas, lo genuino de sus materiales y por la propuesta habitacional que supone. El nombre que le han dado, “1+1=1, ya de por sí adelanta que algo es distinto. Porque si bien uno más uno no es uno, en este caso descubrimos que sí lo es. Aquí vemos que cuando se juntan consensos y creatividades, el resultado es novedoso. En este caso, dos casas que pueden transformarse fácilmente en una. Según la oficina de Iñaqui Carnicero, “la historia de la vivienda 1+1=1 comienza cuando dos amigos deciden invertir sus ahorros en la compra de dos casas donde vivir con sus familias. Contemplan como alternativa la posibilidad de comprar entre los dos una parcela en un municipio de la sierra norte madrileña, donde la normativa urbanística permite la construcción de viviendas muy grandes, las menos demandadas por la sociedad, y aprovechar esta situación para plantear un nuevo modelo de vivienda compartida».

«El encargo consiste por tanto en resolver un programa ambivalente capaz de desarrollar dos casas susceptibles de ser transformadas en una sola. En un hipotético caso de venta, las dos viviendas a través de muy pocas modificaciones de la planta, pasarían a convertirse en una sola. Hasta que eso ocurra, si es que llega ha suceder, las dos unidades familiares comparten los gastos y los servicios comunes de una vivienda que no podrían permitirse de manera individual.”

Soluciones ingeniosas

La casa está ubicada en una urbanización localizada entre dos pequeños municipios de la sierra norte de Madrid, a media ladera en un terreno que desciende hacia el sur, coincidiendo con las mejores vistas del Monte del Pardo y el skyline ya lejano de la ciudad. En la parcela no existían árboles que respetar, tan solo arbustos y vegetación autóctona, sin embargo destacaban dos grandes rocas de granito, muy características de la zona que, debido a su gran tamaño, se incorporaron como un elemento más de la casa. La primera de ellas como soporte estructural de la gran losa de hormigón que define la terraza y la segunda, marcando la entrada de una de las dos viviendas.

Funcionalmente, la casa se organiza en tres niveles. El primero, semienterrado, casi oculto, resuelve el encuentro con la pendiente y genera un lugar en sombra donde poder dejar los vehículos. El segundo nivel consiste en un único espacio continuo y abierto completamente al paisaje a través de un cerramiento de vidrio que tan solo se cierra en la fachada norte por medio de un muro de hormigón armado. La continuidad del piso prolonga visualmente el interior hacia el exterior y produce la sensación de un espacio mucho mayor del que en realidad es.

Finalmente, el tercer nivel, que alberga los dormitorios, y que debido a su mayor superficie genera en la planta inferior dos porches en los extremos y un voladizo en la fachada sur. Esta operación permite que mejore sustancialmente la eficacia energética de la casa. La entrada de los rayos de sol al interior se produce únicamente en invierno ayudando a elevar de manera natural la temperatura de la casa y sin embargo impide su impacto durante los calurosos meses de verano. De esta manera se reducen considerablemente los gastos energéticos que también se ven disminuidos por los paneles solares situados en la cubierta.En el diseño del mobiliario estuvo presente la idea de aglutinar el mayor número de elementos en uno solo y de esta manera liberar la mayor superficie posible en cada una de las dos viviendas que no supera los 140 m2. Esto afecta a la percepción de la escala de las viviendas, y las hace ver de mayor tamaño. Por ejemplo, en el primer piso, se asocian la cocina, el espacio de almacenaje, la estantería y un espacio para sentarse del lado del living. Estos elementos pierden su forma tradicional y se unen formando un único objeto que resuelve todas estas funciones y se integra en el espacio con naturalidad.

De la misma manera, en el segundo piso, todos los armarios se concentran en una única franja de 1.30 metros de altura que se desarrolla a lo largo de la fachada sur y que actúa como un gran colchón que mejora el aislamiento térmico de la planta primera. Por otro lado define una única ventana longitudinal, que recorre toda la fachada sur con el fin de incorporar la máxima dimensión del horizonte al interior de la casa.

La austeridad del hormigón y el uso de elementos de formas neutras permiten que se destaquen elementos de diseñadores clásicos y conocidos, como las Tulip Chair de Eero Saarinen, sillones Barcelona de Mies Van Der Rohe, Eames Plastic Side Chair, con patas metálicas, y la lámpara de techo creada por Poul Henningsen.

Lo interesante de la casa 1+1=1 es que se plantea como un bien compartido que se aleja de las convenciones sociales que tradicionalmente nos encaminan a utilizar el vinculo sentimental como único modelo de compromiso hipotecario, y se sirve de la amistad como enlace entre dos unidades familiares que deciden compartir un bien para habitarlo y disfrutar de sus bondades.