Qué hacés, cómo reaccionás, cuando un gran maestro de la arquitectura moderna te dice que si cuando le pedís que te ayude a hacer tu propia casa, a vos, que sos arquitecto? Por eso este reportaje. Eso le pasó al arquitecto Ezequiel Rivarola con el gran Clorindo Testa. Un lujo.

El valor del talento

En Argentina, cuando decís Clorindo, sobre todo en el ámbito de la arquitectura y del arte, sabés que es Testa, el arquitecto Clorindo Testa, fallecido hace 5 años a los 90. Fue uno de esos arquitectos que impuso un sello propio a base de conceptos novedosos, para algunos hasta delirantes, pero siempre justificados.

La casa es como un hito que surge del paisaje circundante en una convergencia de formas geométricas en aparente tensión, con aberturas de distintas formas y tamaños, que parecen dibujadas de una manera aleatoria. Porque si bien esta casa fue hecha en conjunto, Rivarola-Testa / Testa-Rivarola, la impronta de Testa es más que evidente. Se nota la similitud de conceptos con las casas “Capotesta”, hecha en Pinamar, y “La Tumbona”, en Ostende -dos balnearios argentinos-, en las que cada línea parece salir de un caos. Pero en realidad, nada es casual. Todo está ahí por una razón, generando espacios que no dejan a nadie indiferente, tanto desde afuera como desde adentro.

Los arquitectos Ezequiel Rivarola y Clorindo Testa. Dos generaciones coincidiendo en una pasión: la arquitectura.

Yo tuve la suerte de conocer a Clorindo Testa, primero como estudiante, después en distintos momentos de mi vida. En la facultad, en mi tercer año y participando él como invitado a una corrección, confirmé eso de la importancia de las convicciones cuando uno hace algo con sustento conceptual, después de que me alabara algo de un proyecto mío que mis profesores habían literalmente destruido con todo tipo de opiniones, y yo había defendido con uñas y dientes. “Grande Clorindo” ( como diciendo, que genio este tipo ) me dije en ese momento, “grande Clorindo” seguí diciendo después al autor de una de las obras más emblemáticas de la ciudad de Buenos Aires, el ex Banco de Londres, ubicado en plena city porteña. A los amantes de la arquitectura recomiendo la vayan a ver…es un ejemplo impresionante de la arquitectura brutalista.

Clorindo Testa fue un grande en todo sentido, con esa humildad de los grandes, con su oficina de arquitectura siempre abierta para quienes estuviesen interesados en visitarlo o, incluso, trabajar. Por eso, de alguna manera, no me extraña lo que le sucedió al arquitecto Ezequiel Rivarola, ex alumno mío, a quien hacía mucho tiempo no veía y que conocí cuando él comenzaba la carrera y yo la terminaba. Charla va, charla viene, hasta que Ezequiel me cuenta lo que le sucedió en un momento de su vida, en que no se decidía por un diseño en particular para su casa en la playa, ubicada en Mar del Sud, a unos 500 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Los que son arquitectos saben lo difícil que es hacerse la propia casa. Y a él, después de dar demasiadas vueltas y no encontrar una solución, se le ocurre pedirle ayuda a Clorindo Testa. Acá la historia.

Ezequiel me cuenta que » Compré el terreno, hice muchas propuestas de vivienda, pero nunca me decidía por una. Hasta que después de unos años decidí paralizar el proyecto. Una mañana estaba en la playa frente al terreno, observando el acantilado y pensé, tengo que contratar un arquitecto, si no, voy a enloquecer; y enseguida se me vino a la mente Clorindo Testa. El tiempo pasó y, tres años mas tarde, me levanto un día a las 5 de la mañana exaltado porque a la tarde iba a tener una reunión con Clorindo en su estudio por la compra de unos cuadros para una clienta. Y pensé inmediatamente en Mar del Sud. Escribí una carta que luego de la reunión se la dejaría en su escritorio. Y así fue. A la media hora de terminar la reunión, recibo un llamado de Clorindo aceptando mi propuesta”

Trabajar con un grande

La casa tiene nombre de delfín, Pontoporia, una especie que se ve nadando cerca de la costa en donde está situada. De hecho, Ezequiel, fanático del surf, al que practica desde los siete años, suele surfear acompañado por estos pequeños delfines curiosos. Me cuenta que «tener la casa en frente al point es algo indescriptible para aquellos que practimos este deporte”.

¿Cómo fue trabajar con un referente de la arquitectura argentina?

Para mi fue lo que para un músico de mi generación debe ser componer un disco con Charly García. Desde la primera reunión nos entendimos. Todo fue muy natural. Él me ayudo en la primera etapa, con los dibujos preliminares y luego en el estudio desarrollamos el proyecto, y hacíamos entregas y las veíamos en el estudio de Clorindo. Cuando la pasión es la arquitectura no hay diferencia de años que divida… Imagináte, él dibujaba con marcadores de color y nosotros con el Autocad… Nos llevamos de primera.

¿Testa es generoso a nivel profesional?

Testa es Testa. Su obra es generosa, es inspiradora y única. Refleja la fuerza y pasión que tiene a la hora de crear. ¿Si es generoso? Él resolvió en una semana lo que yo no pude resolver en años. A mí particularmente me permitió seguir con uno de los proyectos de vida mas importante.

La casa está emplazada sobre un acantilado en la costa argentina, en un contexto muy particular. Se privilegia el habitar como refugio en medio de un clima severo, para proteger a los habitantes del viento constante, y con austeridad, por la temporalidad con la que es habitada la casa . Las relaciones con la naturaleza son más contenidas en algunos espacios (sobre todo primer piso) para liberarse luego progresivamente al paisaje circundante en las plantas altas.

La vivienda parte de un cubo, como una roca artificial dispuesta sobre el terreno, aludiendo a las formaciones geológicas presentes en el área. La espacialidad interior se genera a partir de formas geométricas simples con intervenciones complejas que producen diversos grados de apertura en relación al viento, las visuales, el sol y los usos.

En el primer piso se disponen los dormitorios con un área común, en la planta alta un área social con cocina y comedor y un espacio terraza a partir del cual se genera una especial relación con el mar y un plano social elevado que refuerza la estrategia de implantación de la vivienda. La casa busca multiplicar su perímetro de asoleamiento y vistas.