El verano me invita a descubrir casas que están sobre playas o mirando al mar. Será que con el calor una se predispone a eso y evita el invierno, aunque sea de manera visual. Hace diez días publiqué una casa que está ubicada en Argentina, en Mar del Sud, provincia de Buenos Aires. El concepto era totalmente distinto al de la casa que paso a mostrarles acá, diseñada por la oficina sudafricana SAOTA, en donde lo que prima es el disfrute desde un lugar distinto, desde otra propuesta y conceptos, en donde prima la calidad de los materiales y la invitación a descansar, el cuerpo, la mirada, y a disfrutar de un exterior en donde el Océano Índico es el protagonista absoluto.

Relax total

Cerca de Durban, Sudáfrica, específicamente al norte, en la línea costera denominada La Lucia, una zona muy pintoresca que mira al océano Índico, se levanta una casa que resume en sus líneas ese lujo despojado que se impone en la actualidad. Aquí, los metros cuadrados, la vista soberbia y la calidad de los elementos mostrados y usados en su acepción “minimal”, es lo que cuenta. Una postura y un concepto que identifica a la oficina de arquitectura SAOTA – Stefan Antoni Olmesdahl Truen Architects-, quienes diseñando esta casa llamada “La Lucia”, adoptaron definitivamente la frase “barefoot luxury”. No encontré una traducción totalmente satisfactoria, pero vendría a ser algo así como “lujo despojado” o “lujo informal”. Y justamente eso es lo que buscan estos arquitectos, quienes ya son ampliamente conocidos por crear hábitats que son declaraciones de modernidad y relax.

Definición sutil de espacios

El sitio fue un verdadero hallazgo, porque resultó ser el último terreno vacante en la línea costera de La Lucia. El frente directo al océano y la presencia de un grupo de árboles típicos de la zona que están bajo protección, los cuales había que preservar, representaron un desafío y una fuente de inspiración para el equipo de arquitectos que proyectaron la casa.

El acceso desde la calle pasa totalmente desapercibido y es sumamente austero, como queriendo enfatizar la sorpresa del ingreso. Difícil, siendo la primera vez, imaginarse lo que hay del otro lado.

Al ingresar te encontrás con una escalera bien protagonista que lleva al piso superior en donde están los seis dormitorios todos en suite, como así también con un ambiente muy amplio, en donde todos los espacios están integrados.

Desde la calle, la fachada se muestra con una serie de muros ciegos que no da ninguna pista de lo que se encuentra detrás. La entrada es austera, flanqueada por dos de estos árboles autóctonos llamados “Milkwood Tree”, como queriendo insistir en el factor sorpresa. Porque del otro lado, al visitante lo espera un panorama casi cinematográfico, revelado ni bien se entra al hall de doble altura. Para enaltecer ese momento de conexión con el ambiente que da al mar, los arquitectos cubrieron el cielo ( cielorraso ) con listones de madera cuidadosamente alineados. Patrick Ferguson, uno de los arquitectos integrantes del staff, cuenta que “ esto no solo suaviza la austeridad de los materiales que rodean a esta estructura, sino que crea un enfoque direccional distintivo hacia la vista. El ojo no puede evitar sentirse atraído por el paisaje marino”.

Me encantó la fachada que da al mar, “envuelta” con una serie de pantallas de aluminio anodizado en bronce realizadas con relieves gráficos inspirados en los árboles autóctonos. Pueden “encerrar” enteramente la fachada, o solo en parte y permiten dar sombra al interior, sin que se pierda de vista el mar.

La disposición de los interiores de la casa es bien simple. Arriba, los seis dormitorios, todos en suite, cuatro de los cuales miran al océano; el dormitorio principal con una terraza privada. Y abajo, un espacio continuo que se extiende hacia el deck exterior en donde está la piscina. Los arquitectos me cuentan que “Aquí se suceden una serie de salas, un living en la terraza, un comedor informal, cocina, y una sala de estar y comedor formales. Mientras que la sensación no es diferente a la de un loft, cada sección está claramente definida a partir de la colocación tanto de las columnas como del mobiliario que, a pesar de ser visualmente congruente, sutilmente declara su razón de ser, delimita espacios, a través de su forma y materiales. La flexibilidad del ambiente permite a los dueños, sus hijos y huéspedes, opciones de disfrutar de actividades personales, pero en un entorno compartido.”

Los colores en tonos tierra contrastan con el azul del mar y a la vez brindan una sensación única de relax a todo el ambiente. Son usados en materiales de construcción y en un mobiliario que delimita distintas zonas de manera muy sutil, destacando la formalidad o informalidad de cada sector a partir de formas, materiales y texturas.

Concepto

En la elección de las terminaciones y la paleta de colores, el principio de “Barefoot Luxury” (algo así como «lujo a pies descalzos») fue el elemento fundamental para los arquitectos como para Mark Rielly y Ashleigh Gilmour de Antoni Asociados, la división de diseño interior de la firma. Se destaca el piso de concreto pulido color arena; madera que “dialoga” con los árboles de afuera; detalles de piedra natural; cuero y linos grises; todo enlazado por suaves efectos naturales, animado por un color verde azulado y azul. El mobiliario es generoso y los ornamentos, sobrios.

Tanto el exterior como el interior están diseñados teniendo en cuenta un todo: la zona de las piscinas, la terraza, «escondida» detrás de los paneles tan delicadamente calados y que tiene una zona de estar y de comer; y el interior propiamente tal, en donde hay dos zonas de estar y dos de comer, cada una con un grado de formalidad distintos, integradas con una cocina abierta.

Dormitorio principal

Baño del dormitorio principal

El dormitorio principal tiene una terraza privada que da al mar.

Madera, hormigón, aluminio y vidrio. Síntesis y una síntesis de los materiales usados en esta casa, lo cual se puede ver en la llegada de la escalera al piso superior.