Toda la vida edité….y me quedé con aquello que me llama la atención. No digo «me gusta» porque sobre gustos no hay nada escrito, dicen…Dicho al cual adhiero. Aunque obviamente me quedo con aquello que me gusta, lo hago con lo que siento va más allá de lo «lindo» o lo «feo», trasciende o me da la sensación de que lo elijo por alguna razón.

Buscando la innovación

Louise Campbell ( 1970 – ) cuenta con una intensa trayectoria. Su herencia danesa y británica la llevó a estudiar en Londres y luego establecerse en Copenhagen, en donde fijó su oficina en 1996. Forma parte de la nueva generación danesa que se está destacando en el mundo del diseño gracias a una creatividad que parece no tener límites.

Por eso, cuando hace unos años me topé con la «Prince Chair», de Louise Campbell, me dije…acá hay algo distinto. Y si…Vi un objeto en el que se combinaba el diseño novedoso y el uso de la tecnología, aplicados a una silla…Será que esa conjunción de características me apasiona ( por eso debe ser que me gustan tanto los autos y las motos ) y, en este caso, me pareció muy bien lograda. No solo a mi me dio esa impresión, porque esta pieza, que fue presentada en una competencia que convocaba a jóvenes diseñadores para que propusieran una silla inspirada en el príncipe Federico de Dinamarca, llamó la atención de una empresa reconocida, la cual decidió producirla en 2005.

«Prince Chair». Patas de acero y asiento de neopreno, con un delicado calado que llega a jugar con luces y sombras.

El grado de aceptación fue grande, hasta el punto de que el MoMA ( Museum of Modern Art de New York ) incluyó esta pieza en su colección permanente, un dato que no es menor si consideramos que alguna vez este museo rechazó una obra de Warhol, por no considerarla digna de estar en alguna de sus salas (un error que , obviamente, posteriormente fue subsanado..Se imaginan a alguien rechazando una obra de Warhol? Difícil..no?). Unos años más tarde, el MoMA confirmaría el talento de Campbell a través de la incorporación de «Veryround Chair», un encargo para Zanotta.

«Veryround», acero cortado con láser, pintado de color blanco. También se hicieron nueve piezas numeradas, cada una con un color distinto.

Un par de años después, verían la luz otros trabajos destacados, como “Spiderwoman”, una silla compuesta de acero cortado con láser y terminación en caucho, en la que el motivo es una repetición indefinida de la estructura puesta en ángulo, y “Collage”, lámpara hecha para Louis Poulsen, una empresa para la que ha colaborado en varias oportunidades, que está inspirada en el bosque dinamarqués.

«Spider-Woman». El diseño juega con la asimetría lo cual le da a la silla libertad espacial. No necesita ser colocada de manera simétrica, además de tener un carácter definido. Louise Campbell se preguntó al concebir esta pieza: » El cuerpo humano no es simétrico, por qué una silla debería serlo?»

«Collage» se inspira en la manera en que la luz se cuela entre los árboles de un bosque, produciendo cientos de patrones hasta alcanzar el suelo. Para lograrlo, la lámpara consta de tres capas posicionadas de manera desfasada.

Forma – función-idea

El eterno dilema forma-función parece alcanzar nuevas dimensiones en el trabajo de Campbell. Seguramente porque siempre está en la búsqueda de nuevos significados y aplicaciones novedosas. Sus objetos oscilan entre la presencia escultórica y la efectividad práctica, persiguiendo alcances conceptuales con finalidades funcionales, aunque el discurso parece ir siempre más allá de la función. En esto tiene mucho que ver la experimentación constante, expresada desde distintas ópticas y resultados disímiles. Como es el caso de “Random Chair”,  resultado de cinco años de desarrollo que finalmente culminaron en esta silla, ofrecida con un respaldo 60 patrones y tres precios diferentes, dependiendo de la cantidad de material extraído de cada pieza. Es un ejemplo de su evidente deseo de alcanzar la individualidad.

Esta intensión también está presente en una serie de objetos que permiten distintas configuraciones, brindando al consumidor la libertad de adaptarlo a su gusto. Por ejemplo, “The More, the Merrier” es un candelabro desarrollado para la empresa Muuto que está hecho de caucho y acero y permite infinitas configuraciones distintas, gracias a la posibilidad de agregar la cantidad de piezas que se desee. Con “Fiducia”, diseño hecho para Kähler, ocurre lo mismo, a partir de una serie de candelabros y floreros que pueden ser combinados de muchas maneras a través de imanes, dependiendo de la cantidad de piezas involucradas.

 

 

«Billy goes zen». Me encanta esta pieza. 224 clavijas, 168 uniones, 70 tablillas, en delicado equilibrio. Síntesis, calidad y precisión escandinava.

El mundo de las ideas es infinito. La creatividad no tiene límites. Y no se trata de gustos, si no de propuestas y conceptos. Por eso, en un mismo espacio virtual pueden convivir una nota sobre Jaime Hayon y otra sobre Louise Campbell, creadores de piezas portadoras con estéticas tan distintas, pero con algo en común: ser fieles a una conducta y a un pensamiento. Porque, al final, de eso se trata el diseño.