A principios del siglo pasado, el ambiente arquitectónico y creativo estaba en ebullición. Se sucedían movimientos y estilos que pretendían dejar atrás la era victoriana y el academicismo. Surgían nuevas ideas, que ahora pierden dimensión, pero que en su momento fueron totalmente rupturistas, además de innovadoras. Y en ese escenario se movieron muchas mujeres, diseñadoras, arquitectas, o ambas cosas ( porque el límite entre ambas disciplinas prácticamente no existía ), que no recibieron el reconocimiento masivo que se merecían, o porque actuaron a la par de una personalidad de mucho peso ( por nombrar un caso: Le Corbusier con Charlotte Perriand, ya les contaré esta historia ) o porque simplemente fueron mujeres que, a pesar de su aporte, quedaron en el olvido, salvo en el círculo de los especialistas y conocedores del tema ( como puede ser el caso de Eileen Gray, también les voy a contar de ella…)

Aino Aalto

La importancia de una idea

En esta oportunidad les voy a “hablar” de Aino Mandelin Marsio ( 1894-1949 ), más conocida como Aino Aalto, y de un producto en particular que diseñó ella y sigue en completa vigencia, además de sintetizar la esencia del diseño escandinavo. Pero antes una pequeña introducción. Si, el apellido es conocido…por el gran arquitecto finlandés Alvar Aalto. Aino, también finlandesa y arquitecta ( egresó en 1920 del Politécnico de Helsinki ),  fue su esposa y su socia, participó activamente en muchas obras y piezas  que llegan a nuestros días con la única firma de Alvar Aalto. Pero su contribución personal es innegable, lo cual ayudó a poner el diseño finlandés en la arena internacional.

Más de 80 años después estas piezas demuestran ser temporales, verdaderos clásicos.

Ubiquémonos en la época, en los años 20, 30, del siglo pasado. La Primera Guerra Mundial había terminado y el mundo no volvería a ser el mismo. Imagínense que la manera de vivir concebida hasta ese momento era cuestionada profundamente desde la arquitectura. Toda propuesta estética descartaba lo superficial y, por lo tanto, proponía llegar a lo mínimo necesario, dándole mayor importancia a la función de las cosas, a la manera en que eran usadas. El “adorno” pasó a ser “mala palabra”. ( Acuérdense de la frase acuñada por el gran arquitecto Mies van der Rohe, uno de los protagonistas del Movimiento Moderno, en pleno auge en esa época: “Menos es más” ). Aino Aalto se desenvolvió en ese contexto. Diseñaba objetos funcionales, destinados a hogares contemporáneos, poniendo hincapié en el uso honesto de los materiales y la producción en masa, para que los objetos fueran asequibles. Pero no nos olvidemos que era finlandesa. Los escandinavos tienen una aproximación al diseño muy particular, debido a la potente influencia de la naturaleza ( tan dramática en esos países, con largos meses de luz y largos meses de oscuridad y, a la vez, tan abrumadora gracias a sus paisajes fantásticos ), en la que desarrollan sus vidas. Por eso, de por sí, el proceso creativo considera lo simple, lo natural, lo despojado, pero sin esa frialdad que caracterizaba al diseño de otros países.

Muchas veces la atemporalidad de un objeto se da cuando la naturaleza interviene en la inspiración para crearlo.

Si vieron el video que subí a la fanpage el 26 de febrero, sabrán que soy fanática del diseño escandinavo ( será porque desciendo de suecos? ) Tengo en mi haber una serie de objetos que tienen ese origen. Atesoro en mi cocina una ensaladera, bowls y vasos diseñados por esta visionaria. La serie en vidrio ” Aino Aalto”, que diseñó para la marca Iittala, en 1932, es uno de sus diseños más notables. La verdad, me encanta. Demuestra que una pieza puede surgir de una idea muy simple para terminar conformando un objeto con mucha sutileza en sus formas. Si ven bien, se nota que la inspiración surge de los círculos que se suceden cuando arrojamos una piedra al agua. Así de sencillo y así de genial. Tan genial que esta serie de productos se comercializan hasta el día de hoy, más de 80 años después ( en Olika los pueden conseguir ). No cualquiera logra tal vigencia. Solo los que saben interpretar lo esencial. Solo los grandes.

Aino Aalto y su esposo, Alvar Aalto, ambos arquitectos y diseñadores de objetos emblemáticos.