Pasé mil veces por ahí…Bueno…no se si tanto…pero unas cuantas…muchas…seguro. Hasta que el otro día me percaté de su existencia. Una fachada muy prolija, un portón abierto, objetos puestos en la vereda, de una manera muy cuidada, conformaban una escena que invitaba a detenerse y a entrar. La calle se llama Pedro de Mendoza y es una de las que va paralela o acompañando a la vía del Bajo de San Isidro. Voy y vengo por ella, pedaleando, con mi bicicleta chilena ( la traje para tener un medio de transporte….lo mío es andar en bici ), cada vez que vengo a Buenos Aires, para visitar el río o para dirigirme a algún lugar específico. Cuestión que siempre paso por ahí. Y el otro día decidí detenerme. Por suerte.

Detalles que encantan

La primera sensación que me invadió, cuando entré, fue que había demasiadas cosas para ver. Cosas lindas. Mucho color, muchas formas, muchos objetos, uno más lindo que el otro. Y lleno de cactus, de todas las formas y diseños. A mi particularmente me encantan los cactus y las suculentas ( esas plantas que tienen como las hojas gorditas…). Será que son tan “arquitectónicas”, que parecen diseñadas adrede.  Lorene Uriarte, la “responsable” de todo lo que estaba viendo, no se encontraba en ese momento. Pude detenerme a observar con detenimiento. Y sacar todas las fotos que ven acá…También la puerta de entrada de la casa se abrió y me invitaron a entrar. La clásica generosidad porteña…o del Bajo de San Isidro…Esa manera de relacionarse con el otro tan relajada, en donde el intercambio de realidades fluyen, con total naturalidad. Los dueños de casa estaban almorzando y no solo me invitaron a entrar, interrumpiendo lo que estaban haciendo, si no que pude comprobar que si algo es lindo, no necesitas puesta en escena ni producción previa para apreciarlo. Porque el interior de esa casa transmitía pura luminosidad y amor por cada objeto incluido en él. En esas situaciones es cuando comprendés que la estética es una consecuencia de un todo ( Lorene me contó que no estaba listo el interior. Así que cuando lo esté, espero hacer una nota sobre la casa ).

Cuando salí, y vi nuevamente las cosas, me gustaron aun más. Cuando llegó Lorene me contó que hace unos años se dedica a “criar” cactus y suculentas, que les encuentra el cuenco o maceta adecuados en relación a su forma y color. Que el resultado tiene que ver con un equilibrio entre la planta y el recipiente. No me pude resistir y por eso, después de sacar tanta foto, le hice una entrevista en video. Después lo comparto. Lo prometo. Pero primero quería mostrarles todas estas pequeñas maravillas hechas en cerámica. Una más linda que la otra. El lugar se llama Pasionarias del Bajo y está ubicado en Pedro de Mendoza 111, San Isidro. Juzguen ustedes.