En la actualidad existen una gran cantidad de objetos que están de “moda” o siguen vigentes, con la particularidad de que muchos no saben que fueron ideados hace prácticamente….100 años! Este es el caso de una tipología de silla ( sí, aunque no lo crean existen varios tipos, categorías o diseños de sillas ), en inglés, “Cantilever Chair”, y en castellano algo así como “Silla en Voladizo” o “Silla en Ménsula”. Es simplemente una silla que no tiene cuatro patas y pareciera estar en “equilibrio inestable” aunque, obviamente, no lo está. Si, puede ser que muchos de ustedes supongan que una simple silla no merezca una nota. Pero les aseguro que si la merece…Y varias ( más adelante subiré más…y se van a dar cuenta cuánto tema hay al respecto ). Los objetos de uso diario sintetizan las grandes transformaciones que experimentó la humanidad a lo largo de la historia en distintos ámbitos. Y este es uno de esos casos.

Silla “S43” de Mart Stamm, presentada en 1931 y una variación de la “S33”, descrita más abajo, el diseño que marcó el camino de lo que vendría después en términos de mobiliario en sillas.

Una época de gran innovación

Todo comenzó allá por los años 20 del siglo pasado cuando, después de finalizada la primera gran guerra, los creativos, particularmente arquitectos, comenzaron a cuestionarse todo. Y todo es realmente TODO, no solo la manera de hacer arquitectura, si no la manera de vivir, con todo lo que eso implica. La palabra “función” tomaba protagonismo ( ahora hablar de función es fácil, estamos acostumbrados, en esa época era una verdadera novedad ). Había que ser eficientes, sin desperdicios. Y con la función o la manera de que cualquier cosa fuera funcional o funcionara eficientemente de acuerdo a lo que se esperaba de ella, venía naturalmente la innovación. Un ejemplo más que práctico de lo que ocurría en esa época es justamente la silla “en ménsula”. Este objeto de mobiliario, de uso diario, resume en sí mismo el pensamiento de ese entonces a partir de su ligereza y síntesis de líneas. Sin sus patas traseras logra estabilidad gracias a un diseño y solución creativos. Significó con su silueta un quiebre absoluto con todo lo visto hasta ese momento. Su figura y materialidad – tubo de acero doblado – reflejaban la intensión de implementar postulados funcionales íntimamente relacionados a la forma, a las nuevas tecnologías y maneras de concebir las cosas. Simplemente imagínense la vida en esa época, o los autos que circulaban…como por ejemplo, el Ford T…E imagínense poner al lado de un auto de esos una silla de estas, en la actualidad…La verdad…cuanta atemporalidad en un objeto de uso diario…no?

“Mies” sentado en una silla MR, para mi, una de las piezas más lindas de la historia del diseño.

Clásicos más que actuales

Mart Stam (1899 – 1986), arquitecto y diseñador holandés, integrante de la Bauhaus – la escuela alemana que cambió la manera de entender la arquitectura, el arte y el diseño- fue el artífice de este concepto representado en un objeto presentado en 1927, que marcaría un antes y un después. No era el único en desarrollar objetos con tubos de acero. De hecho, el húngaro Marcel Breuer (1902-1981), uno de los destacados protagonistas de la época y discípulo del fundador de la Bauhaus, Walter Gropuis, ya venía experimentando con el tubo de acero doblado, hasta el punto de diseñar uno de los objetos de mobiliario más emblemáticos de todos los tiempos: el sillón Wassily (1925), que no lo publico acá porque no tiene las características de ménsula, pero merece una mención aparte alguna vez. Y si bien muchos autores coinciden en afirmar que la “silla sin patas traseras” fue una invención prácticamente colectiva ( porque todos los creativos estaban en constante contacto, intercambiando ideas ), Stam fue el que en rigor llegó primero a la síntesis de la “silla en ménsula” que después tomarían otros, como Breuer y Mies van der Rohe, cada uno con su estilo. Ellos diseñaron objetos que pasarían a ser algunos de los clásicos más reconocidos del siglo XX y que en la actualidad reconoce casi todo el mundo ( por decir algo ), aunque no sepan a qué autores pertenecen o cuando fueron diseñados.

Lo interesante es que lo producido en esos años no llega a ser superado por nada de lo que pueda aparecer hoy. Aunque existen diseños de autor actuales que son realmente geniales, sobre todo por la tecnología que incorporan, no llegan a generar la influencia o el impacto que esos objetos lograron a través de varias generaciones. A mi, particularmente, me conmueve entender eso, y me produce una gran admiración aquellos artífices de un nuevo orden de cosas, que diseñaron objetos que necesitaron ser entendidos desde el futuro, desde el hoy, aunque más no sea a través de una simple silla, que en rigor, es una síntesis de una época llena de innovación, en todos los órdenes.

Mart Stam, Silla S33 (1926)

En la década del 20, Mart Stam experimenta con tuberías de gas y metal doblado, y el resultado es el desarrollo del principio de la silla en ménsula, la cual no necesita de cuatro patas convencionales para lograr estabilidad. Cuando presenta la silla formalmente en 1927, con motivo de la inauguración de la Urbanización Weissenhof, en la ciudad de Stuttgart ( yo estuve ahí hace unos años y la verdad que es difícil de imaginar tanta vanguardia junta en esa época ), una exhibición permanente de casas – entre las que figuraban las diseñadas por Le Corbusier, Mies Van der Rohe, Walter Gropius, grandes referentes de la Arquitectura Moderna- que reflejaban las nuevas teorías arquitectónicas, causa un gran impacto entre sus colegas y marca el camino a seguir. La simpleza de líneas, gracias a un tubo de acero continuo que conforma la base y el respaldo, sintetizan el espíritu de la época. Más adelante surgirían otras versiones sobre la misma base, con y sin apoyabrazos: la S 40 (1935), con respaldo y asiento de tablas de madera, ideada para exteriores; la S 43 (1931), con asiento y respaldo de madera laminada, y sin continuidad del acero doblado en el respaldo.

Ludwig Mies van der Rohe, Silla MR ( 1927 )

El que dice que no conoce esta silla es porque nunca fue a un lobby de un edificio de calidad, a una casa que se precie de moderna o no prestó atención. Producida por Knoll, esta pieza es una de las sillas “en ménsula” más exitosas de todos los tiempos, si no es la que más. Resume el concepto estético de este genial arquitecto que buscaba la esencia de la función. En esa época Mart Stam, Marcel Breuer y Mies van der Rohe, junto a unos cuantos más, formaban parte del grupo de arquitectos que impulsaban nuevos conceptos. Se reunían, compartían puntos de vista e ideas. Por eso, la autoría del invento de este tipo de silla no está demasiado claro, aunque se le atribuye a Stam la construcción de la primera. Más allá de toda consideración, se dice que la de “Mies” es la más “bella”, porque tomó las ideas de Breuer y Stam, y las simplificó aun más. La curva que describe la estructura, para mí, es soberbia, de una sutileza armónica notable. Una de mis piezas favoritas de todos los tiempos.

Marcel Breuer, Silla S 32 o Cesca (1930)

El húngaro Marcel Breuer (1902-1981), es reconocido como uno de los diseñadores de mobiliario más destacados del siglo XX gracias a sus piezas innovadoras de aluminio, acero tubular y madera laminada realizadas primero en la Bauhaus, en los veintes, en Alemania, y luego en Suiza y Gran Bretaña, a donde emigró en los treintas, para después radicarse en EEUU. Su búsqueda creativa derivó en una colección de mobiliario de acero tubular que resultaría emblemática. Primero fue la silla B3, más conocida como Wassily, diseñada en 1925 ( más adelante voy a hacer una nota de Marcel Breuer y voy a nombrar a esta emblemática silla, que hoy es incluida en ambientes de calidad ), que representó una importante ruptura en el diseño de mobiliario convencional hasta ese momento gracias al uso, por primera vez, del acero tubular. Luego vendría la silla B55 (1928), también de acero tubular, pero en ménsula, o sea, sin las patas traseras. La intensión de patentarla llevó a Breuer a una disputa en los tribunales alemanes con Mart Stam, la cual fue ganada por este último. Esta silla que muestro acá, llamada S32 o Cesca y desarrollada por Thonet, cuenta con una estructura tubular en acero cromado, asiento y respaldo en mimbre de color natural con marco de haya, en color natural o negro. Combina la calidez de la madera y el mimbre con el aspecto tecnológico y más frío del acero.

 

Ludwig Mies van del Rohe, Silla Brno ( 1930 )

La silla Brno fue concebida para una casa que diseñó Mies van der Rohe en la entonces Checoslovaquia. El mobiliario tenía que combinar con los conceptos arquitectónicos, sintetizados en la famosa frase de este arquitecto “menos es más”. Y este ícono del siglo XX lo hace con su perfil despojado y unas proporciones notables. La estructura era de acero tubular, aunque para esa misma casa hizo una variante de acero de perfil cuadrado, que no entró en producción inmediatamente, hasta que en 1958, otro arquitecto famoso, Philip Johnson, le solicitó a la empresa que tenía y sigue teniendo los derechos de producción de esta pieza, Knoll, ( con la anuencia de Mies van der Rohe) que la produjera para una obra suya. Se sigue haciendo hasta hoy.

El uso innovador de materiales

En los 50 se comienza a experimentar con otros materiales, como distintos tipos de plástico y fibra de vidrio. Arquitectos reconocidos los usaban para desarrollar piezas que sirvieran para decorar sus obras vanguardistas como, por ejemplo, la pareja de arquitectos norteamericanos conformada por Charles y Ray Eames ( ellos se merecen un capítulo aparte ) o los finlandeses Eero Arnio y Eero Saarinen ( también se merecen una nota aparte ). Los diseñadores industriales empezaron del mismo modo a experimentar con este material, con formas que parecían caprichosas pero que en realidad se ajustaban al cuerpo, a la ergonomía. Incluso aparecieron materiales impensados, como una manera de acercarse a límites de constructibilidad, a descubrir hasta dónde era capaz de llegar un material.

Verner Panton, Silla Panton ( 1967 )

Otra más…Quién no la conoce? Debe ser una de las sillas más copiadas y reproducidas. El plástico fue el material novedoso en las décadas de los 50 y 60, así como también fue el elemento preferido en la época del “Flower Power”. Su ductilidad lo hacía ideal para realizar piezas con siluetas orgánicas de las más diversas formas. El diseñador danés Verner Panton (1926-1998), lejos de la tradición escandinava que hace uso de la madera, destacado por sus búsquedas y experimentos con formas y colores, concibió una silla de plástico de una sola pieza, con diseño en ménsula, que debía ser cómoda y ser usada en cualquier lugar. Después de años de búsqueda y de encontrar en Vitra una empresa que la lleve a cabo, lanzó en 1967 esta silla emblemática, en su momento la primera en su tipo y que hoy está más vigente que nunca.

Frank Gehry, Silla Wiggle ( 1972)

Frank Gehry (1929- ), uno de los arquitectos más destacados en la actualidad, es conocido por su inclinación a usar materiales poco convencionales y a otorgarle a sus obras formas casi atectónicas. Por algo es uno de los “padres” del deconstructivismo. Una de sus obras más reconocidas es el Museo Guggenheim de Bilbao, recibió el premio Pritzker ( el Nobel de la arquitectura ) entre otros galardones a través de su prolífica carrera. Su radio de acción incluye otras disciplinas creativas, como el diseño de mobiliario. A principio de los 70 comienza a experimentar con cartón, y desarrolla la serie “Easy Edges”. La Wiggle, perteneciente a esta serie, es una silla en ménsula que le confiere a un material como el cartón una nueva dimensión estética. Además logra el mismo efecto al que nos tiene acostumbrados Gehry: una aparente inestabilidad que no es tal, todo lo contrario, porque es un objeto estable y resistente a pesar de su visible fragilidad. Está conformada por cartón ondulado, con aproximadamente 60 capas unidas.

Konstantin Grcic, Silla Myto, (2008)

Me encanta este diseñador alemán. Ha hecho unas obras en fierro muy interesantes. De hecho, yo tengo un par de sillas de ese material en mi casa. Pero en este caso, el material usado es el plástico. Desde Plank, la empresa que desarrolla la silla Myto, nos dicen que “ Cuando observas a Konstantin Grcic trabajando en su estudio y se ven elegantes y esculturales prototipos emergiendo de materiales industriales en bruto, se hace obvia la estrecha relación de su trabajo con un proceso escultórico. Al mismo tiempo, ciertos códigos del pop y de la moda no pueden ser pasados por alto. Visto desde esta perspectiva, sus diseños reflejan la hibridez de nuestro tiempo. Myto refleja este momento, marcando de una manera carismática la continuación de la tradición de las clásicas sillas en ménsula. La estética deriva de escenarios visuales de tres procesos interdependientes: rastros de descubrimiento creativo, momentos crípticos de viabilidad técnica e impresiones reveladoras sobre la posibilidad de la producción industrial”.

Frederic Rätsch, DCC ( Concepto, 2017 )

Esta silla en realidad se trata de una creación de este diseñador industrial que hizo en conjunto con DuPont™ como parte de un proyecto denominado “ Asiento flexible en espacios públicos”, el cual comenzó el año 2016. Esta pieza, denominada “Double Cantilever Chair” ( DCC ), que se inició como proyecto de graduación de Rätsch del Real Colegio de Arte de Londres, hace uso de un material especial flexible que aumenta el confort del que se sienta en ella, además de ser el resultado de una concienzuda observación sobre el simple hábito de sentarse y sus diferentes formas. La tecnología del material y de las herramientas al servicio de la innovación, una característica de los tiempos que corren.