Vipp es una marca de diseño danesa que lleva tres generaciones de existencia. Su fundador, Holger Niesen, empezó diseñando eficientes recipientes para clínicas de su país. Pero no fueron simples recipientes, porque una muestra de ello y de su aporte desde el punto de vista del diseño es que forman parte de la colección del MoMA ( Museum of Modern Arte ) de New York. Con el tiempo, la empresa fue evolucionando y cubriendo otros rubros, diseñando variedad de elementos bajo el mismo concepto que acuñara Niesen desde un principio: ser “constructores de herramientas”, midiendo la capacidad a largo plazo de los objetos diseñados, con el fin de proveer experiencias diarias cada vez mejores.

Experiencia espacial

El centro de operaciones de Vipp está en Islands Brygge, cerca de Copenhagen, Dinamarca, desde donde desarrollan productos que incluyen cocinas, elementos para el baño, muebles, luminarias, hasta casas prefabricadas. Evidentemente entienden el proceso creativo como algo que debe estar a disposición de hacer la vida más fácil y agradable, sea en el rubro que sea. Incluso incursionando en nuevos ámbitos, sin limitantes. Su historia así lo avala. Y en esta línea es que encontramos el Vipp Loft.

Este espacio en realidad es un hotel. Pero no es cualquier hotel. Fue pensado para ofrecer una “experiencia Vipp”, en donde se pueda tener una aproximación concreta al uso de las propuestas de la marca como, por ejemplo, la cocina. Desde la empresa dicen que “una nueva cocina es un paso importante. Entonces …por qué no pasar una noche en el hotel Vipp antes de tomar una decisión? Así como podés testear un auto antes de comprarlo, podés probar la cocina de Vipp mientras estés en el hotel.” La verdad, me encantó la idea…Experimentar de la manera y el tiempo que el usuario quiera, a la vez que se le da la oportunidad de vivir en un ambiente netamente escandinavo.

En el mismo edificio donde están ubicadas las oficinas, en el piso superior y la mansarda ( el espacio que queda debajo de un techo de dos aguas ),  de lo que fue una antigua imprenta, diseñaron este espacio de 400 m2, dos habitaciones y, por supuesto, una cocina integrada. Lo interesante es que no solo dispusieron elementos de la marca, si no que el huésped puede disfrutar de variados objetos de origennórdico, tanto clásicos como actuales. Por ejemplo, yo destaco el par de sillas PK22, de Paul Kjorholm, dispuestas en el living, diseñadas en los 50, porque son de una actualidad impresionante, además de que me encantan.

Vigas y columnas fueron dejadas a la vista. El piso de madera clara y las paredes blancas, completan el escenario para que se destaque cada cosa, empezando por la cocina de color negro, puesta estratégicamente en uno de los extremos del gran ambiente principal. Allí mismo, el living da un toque de color con dos grandes sofás de tres cuerpos color verde musgo. En el otro extremo, la chimenea y un par de sillones diseñados por By Lassen, de color tiza, que provocan un leve contraste con el entorno a través de su textura.  Y en el medio, el comedor, con una larga mesa de Vipp, de color negro, en combinación con el mueble de la cocina, el asiento de las ocho sillas, las tres lámparas dispuestas sobre ella, la estantería en donde encontramos más piezas producidas por Vipp, y la alfombra que demarca la zona para comer.

En el piso superior, un puente o pasarela comunica un escritorio con el dormitorio principal dispuesto bajo el techo de tal manera que da una sensación de contención total. El baño está separado de la zona de dormir por un muro bajo, cosa que continúe la sensación de una espacialidad unificada. Para este nivel también fueron elegidos los tonos crema y claros, salvo por la alfombra del dormitorio, de color azul encendido, dispuesta en toda la superficie del ambiente destinado para dormir.

El ambiente general es de una serenidad notable, gracias a las elección y ubicación estratégica de cada elemento, su forma y color. Dan ganas de ir y quedarse. Más info acá: https://vipp.com/en-us/hotel/vipp-loft