Grete Jalk ( 1920 – 2006 ) fue una diseñadora dinamarquesa de un gran talento. En la actualidad es prácticamente desconocida, salvo entre los que saben de diseño de mobiliario. No es famosa ante el gran público, no fue compañera de alguien famoso a través del cual se pudiera haber hecho conocida masivamente. Sin embargo hizo un enorme aporte en la popularización del diseño de su país a nivel mundial. Hace unos años la descubrí, de casualidad. Estaba recopilando información para un reportaje que hice sobre piezas de mobiliario fabricadas en madera laminada cuando me llamó la atención un objeto fantástico que resultó haber sido diseñado por ella en los años 60. Ese objeto, la silla GJ, para mí, una obra maestra, sintetiza su obra, además de ser un trabajo icónico en la historia del diseño. Hoy es producida por Lange Production…aunque estuvo unos 30 años olvidada…Más abajo, la historia de esta gran diseñadora y de su creación icónica.

Silla GJ con la mesa GJ que fue diseñada también en 1963 como complemento de esta «escultura» para sentarse.

Su historia es similar a la de tantas mujeres que incursionaron en una actividad dominada por hombres en la primera mitad del siglo XX, las cuales se hicieron un camino a base de una capacidad enorme, en este caso, en el ámbito del diseño. Nacida en Copenhagen, decidió comenzar una carrera de diseño en 1939, después de abandonar sus estudios en leyes y filosofía. Fue alumna de uno de los impulsores del diseño moderno danés, Kaare Klint ( 1888 – 1954 ) y desde el principio se destacó con sus propuestas, ganando varias competencias y galardones. A principios de los años 50 abrió su propia oficina, desde la cual comenzó a ofrecer sus diseños a firmas importantes, como Fritz Hansen, Poul Jeppensen y France & Søn. A lo largo de su carrera desarrolló mobiliario producido industrialmente, como banquetas, escritorios, sillones y sillas tapizadas, teniendo en mente al hogar contemporáneo, el cual se debía caracterizar por hacerle la vida más fácil y agradable a sus habitantes. Aun hoy, muchos de estos objetos siguen en producción y a la venta.

 

Buscando la complejidad de lo simple

Adicta a la experimentación e innovación, desde un comienzo Jalk se sintió atraída por los muebles moldeados en madera enchapada ( toda una novedad en aquellos años ), diseñados por el finlandés Alvar Aalto y la pareja de norteamericanos Charles y Ray Eames. Este material permitía ( y permite ) fabricar muebles con formas orgánicas, algo que la diseñadora buscaba para sus propias obras, al igual que las formas limpias y confortables. En el año 1955 le presenta al fabricante Poul Jeppensen diseños con formas curvas, basadas en madera moldeada. Sin embargo no tuvieron éxito entre los consumidores porque aparentemente resultaban poco tradicionales para el gusto de la época. Sí tuvieron éxito en las exhibiciones y entre los coleccionistas, como el objeto ( o los objetos, porque pertenecen a la misma familia ), por el cual es realmente recordada: la Silla GJ ( o GJ Chair ), que tiene unos antecedentes y una historia realmente interesantes.

Silla GJ, de Grete Jalk (1963). Es la obra más representativa de una dinamarquesa que pretendía llevar la madera a sus extremos. De este clásico en la historia del diseño, se produjeron, en los 60, sólo 300 piezas, debido a la complejidad de su ejecución, de las cuales existen muy pocas en al actualidad. Hace diez años, las nuevas tecnologías permitieron que fuera lanzada nuevamente.

Corría el año 1963 y un periódico británico llamaba a participar de un concurso cuya temática era diseñar una silla para hombre y otra para mujer. Jalk se presentó con esta pieza y ganó el primer premio. No bastó el galardón o el reconocimiento que recibió desde distintos sectores ( por ejemplo el MoMA, Museum of Modern Art de New York, adquirió ese mismo año un ejemplar para su colección permanente en clara demostración de su aporte al mundo del diseño ) para que entrara en producción industrial. Solo se hicieron unos 300 ejemplares en los años inmediatamente posteriores. Viendo la silla, la complejidad de sus líneas, no es difícil imaginar la dificultad que pudo haber llevado su ejecución en ese momento. Hasta que llegó el siglo XXI y afortunadamente fue rescatada del olvido hace unos 10 años por la empresa Lange Production, quien tiene los derechos de fabricación. Las nuevas tecnologías permiten la elaboración de esta obra maestra, que parece una escultura hecha por solo dos elementos de madera laminada moldeada, delicadamente ondulados. Una genialidad.