El encargo que le  hicieron a la oficina australiana Heartly consistió en arreglar una casa muy deteriorada ubicada en Northcote, un suburbio de Melbourne, Australia. El frente de la casa se mantuvo, mientras el contrafrente, o sea la parte de atrás, se modificó totalmente y aparece en total contraste, como indicando la profunda actualización del diseño y la reforma de la casa original.

Una de las cosas que más me gustó de la reforma de esta casa fue la inclusión de un espacio para guardar o “estacionar” las bicicletas cerca de la entrada, detrás de una puerta corrediza al estilo industrial. Como amante o fanática del ciclismo urbano, siempre estoy atenta a las distintas soluciones que se le da a este tema, que muy pocas veces es contemplado. Las bicis terminan en el exterior o en algún garaje de autos, cuando en realidad son un medio de trasporte que merece ser considerado de manera particular con un espacio diseñado especialmente para ser guardadas.

El uso de la bicicleta como elemento de transporte y la importancia que se le da dentro de la familia se pone en evidencia en el espacio destinado a guardarlas, ubicado cerca de la entrada de la casa

La luz como herramienta para agrandar espacios

La luz invade todas las estancias y las “agranda”. Esto se logra a través de las ventanas pero también se potencia por medio de las terminaciones elegidas, que tienen colores claros y tonos neutros. Los materiales tienden a mostrarse tal cual son, como por ejemplo el mármol y el piso de alisado de cemento de la cocina y el estar, y la madera clara de pisos, puertas, estantes y mesa del comedor. El blanco es protagonista y está presente en paredes, pero también aparece estratégicamente en el mobiliario de una cocina muy bien diseñada, en algunos elementos como taburetes y en un mueble bajo del living. El color que le sigue en presencia es el gris, con distintas tonalidades, tanto en pisos como paredes y mobiliario. La calidez de la madera se nota en estantes, mesas y detalles.

Como suele suceder en las viviendas contemporáneas, la cocina está integrada en un mismo espacio junto al comedor y el living, proponiendo esa interacción entre el estar, el cocinar y el comer. Los distintos usos se diferencian  básicamente por la disposición de los muebles, que conforman un todo armónico a partir de la utilización de materialidades y paleta de colores similares, entre grises y blancos, con algo de madera, presente incluso en la lámpara de techo ubicada sobre la mesada, fabricada en roble por la compañía australiana Rossgardam.

El resto de la casa sigue los mismos lineamientos de la zona “pública”. En dormitorios, baños y escritorios, el gris, el blanco y la madera están distribuidos de tal manera que brindan una sensación de equilibrio general. Cada tanto aparece algo de color, como el azul en cojines, un cuadro en uno de los escritorios dispuesto en un espacio muy bien aprovechado o el rincón destinado a la creatividad de los niños ubicado estratégicamente  en el mismo ambiente que la cocina y estar.

El fondo de la casa se abre a un pequeño jardín en donde se destaca un deck de madera y un mobiliario de líneas simples y etéreas que casi no interrumpen la vista fabricado por la firma australiana Tait (las sillas fueron diseñadas por Adam Goodroom y la mesa por el staff de Tait ).

El living mira hacia ese pequeño oasis. Sobre el piso de concreto que comparte con el comedor y la cocina, Heartly dispuso una alfombra gris que combina con los distintos tonos de gris de la lámpara de pie y los sillones dispuestos en “L”. Una pequeña mesa con tapa de mármol y patas de madera sirve de apoyo junto con un pouff de símil cuero. De nuevo, las notas de color la dan los accesorios como los cojines, el cuadro o las flores en un rosa pálido.

Es evidente que cada detalle está considerado para dar una percepción armónica en cada espacio y rincón de la casa. La decoración y arquitectura a disposición de hacer más agradable la vida de los usuarios y habitantes.