No hace falta explayarse en grandes superficies para tener una calidad de vida superlativa. Soy una convencida que la diferencia la hacen los detalles y las particularidades utilizadas para darle un sello personal a los ambientes. Si ellos están contemplados, si tienen que ver con un concepto de diseño integral asociado a lograr armonía, fundamental para, en el caso de un hogar, encontrar un oasis cada vez que dejamos la vida urbana detrás o fuera de la puerta, está todo más que bien.

Un pequeño gran departamento

En Kungshöld, Gothenburg, Suecia, encontré este departamento que estaba a la venta a través de la empresa Alvhem. Ubicado en un edificio de 1898, fue refaccionado con el estilo escandinavo que tanto me gusta. Es ideal para lograr lo que les decía antes, una sensación de reposo total. ¿Cómo se logra? Bueno…en primera instancia, usando colores claros, crema o pastel de manera predominante. En este caso, los pisos de madera están pintados de blanco, al igual que el techo y las paredes de la cocina y el comedor. Ventanas y puertas también son blancas. El mismo color fue elegido para el mueble de la cocina que ocupa toda la pared y tiene un diseño bien interesante, con aberturas de distintas formas puestas estratégicamente para poder abrir las puertas de las alacenas.

 

Las paredes de la zona de estar son de un color verde agua, como para diferenciar sutilmente una estancia y otra ( living y comedor ), sin “achicar” los ambientes. Un par de alfombras también delimitan espacios: una está puesta debajo de la mesa de comedor y la otra debajo del mobiliario que conforma el living.

Los objetos que completan los ambientes son pocos pero estratégicamente ubicados en color blanco o negro ( mesa del comedor, sillas, lámpara ), salvo la mesa de vidrio y los sillones de la zona de estar, que son de un color gris apagado, uno de ellos con estructura de madera. De madera también es un mueble ubicado en el sector de estar.

El dormitorio es blanco, interrumpido por cojines en tonos pastel y detalles en cuero, como los tiradores de las puertas. En total contraste, el baño está terminado con una superficie brillante negra, con los artefactos blancos, asemejandose a los que se hacían antiguamente.

Desde el dormitorio, el afuera lo conforma un balcón revestido con baldosas de madera, lleno de objetos que invitan a salir y ver la vista rodeada de constricciones antiguas.