Desde que vine a vivir a Santiago desde Buenos Aires, hace 15 años, me proclamé fanática de la arquitectura chilena. No es casualidad…no es porque si…La razón: soy arquitecta y de alguna manera tengo una opinión formada sobre lo que me gusta y lo que no. Y si bien hace mucho me dedico a escribir, a comunicar, la arquitecta que hay en mi nunca deja de estar. Durante estos años «busqué» arquitectura por todo el mundo para publicar en la revista East Side de la cual fui propietaria. Fui testigo de la evolución de Chile al respecto. Además, es lo que veo mientras transito por la ciudad tanto en bicicleta como en moto, y me pone feliz que así sea, porque me encanta difundir obras de autores chilenos.

La pendiente como inspiración

La comuna de Lo Barnechea hace 15 años  no era lo que es ahora. Impresiona como se desarrolló de la mano de la bonanza económica del país. Allí se ubica esta casa diseñada por Fones Arquitectos, oficina liderada por Nicolás Fones. El sitio en donde se encuentra está marcado por una topografía irregular con pendientes y desniveles, rodeado de zonas con una densa vegetación y enfrentando una quebrada. El entorno es el que le da al arquitecto las pistas sobre lo que debería hacer. Y en este caso, me parece fantástica la solución, la manera en que resolvió el planteo de lo que se debía hacer, para que no solo «funcione», si no para que desde la estética y de la forma imponga un carácter bien definido.

Nicolás Fones, titular de Fones Arquitectos

Evidentemente, el desafío primordial fue la pendiente pronunciada. Pero también fue una oportunidad. La casa se elevó, lo cual permitió aprovechar las vistas de una manera bien particular, además de alejarse de la calle. ¿La manera de hacerlo? Se conformó un muro- zócalo, por donde se ingresa a la vivienda. Distintos planos, contundentes o que se desmaterializan, en forma de vigas, paredes o columnas, le dan un juego espacial muy interesante al ingreso, en donde se destaca un patio del cual emerge un árbol que está creciendo.

La particular ubicación de la casa no solo permite que tenga una amplia terraza con unas vistas por sobre el verde, si no que determinó la existencia de un voladizo que termina en punta, visualmente inquietante y, por lo mismo, enriquecedor en el conjunto. El volumen superior de la casa parece apoyarse ligeramente sobre el primer piso y la pared que acompaña la escalera de entrada. Me encantó esta solución. 

Juego entre exterior e interior

Nicolás me cuenta que «otro de los desafíos del proyecto fue fortalecer la relación entre el exterior e interior de la casa. Aquí la ubicación del volumen principal, emplazado estratégicamente en la parte alta del terreno, permitió generar que las vistas y las circulaciones interiores de la casa pudieran conectar los dos tipos de exteriores predominantes en el proyecto conformados por el talud, la casa y la pendiente. De esta manera, a través de ventanales capaces de abrir el espacio de manera completa, se genera una conexión transversal de la casa con respecto a sus exteriores, dejando el living comedor integrado completamente a los patios, terrazas y jardines».

La colocación de muros que no llegan de lado a lado de la casa y la misma terminación en pisos permiten una integración espacial total, generando además esas circulaciones de las que habla Nicolás. Nada impide que se pueda circular de distintas maneras, una opción muy interesante de concebir el uso de la casa.

El living está delimitado por ventanales enfrentados en un sentido y dos muros enfrentados en el otro. En cambio, el comedor cuenta con un revestimiento texturado gris, además del ventanal que comparte con el living. Se logra así una cierta independencia visual entre ambas estancias, enfatizada por una decoración más estridente en relación a la ambientación de la zona de estar. Las sillas coloradas y la mesa transparente de alguna manera contrastan con las sillas Barcelona de cuero, las dos mesas con tapa de mármol de Carrara y los sillones grises del living. Sin embargo, para ambos espacios se eligió el mismo piso y las mismas alfombras. Una solución interesante para equilibrar la integración visual con la individualización funcional.

En la parte superior de la casa, dos dormitorios, ambos con su baño, se resuelven hacia el sector posterior de la casa, en cambio el dormitorio principal bien grande, y una sala de estar íntima, miran desde lo alto la quebrada por encima de la copa de los árboles. Todos los ambientes dialogan con el afuera de una manera especial.

 Ahhh…no me quiero olvidar de la cocina! Nicolás me indica que «Lo mismo sucede en la cocina, donde se diferencian los usos cotidianos creando una zona de trabajo definida por un mesón isla y otro sector de comedor de diario conectado a un talud verde a través de un gran ventanal». La conexión entre espacios interiores y exteriores está contemplada hasta la última expresión, es la esencia de los recorridos del proyecto, en donde, como dice Nicolás, «un patio, una terraza o una vista al exterior acompaña siempre cada uno de los recorridos dentro de la casa. Un doble patio en el acceso, un living comedor conectado trasversalmente con un patio y una terraza o un árbol que acompaña verticalmente ambos pisos de la casa son algunos ejemplos de la relación interior y exterior». Celebro eso. Que el usuario determine el uso, a partir de lo cual la vida en una casa se hace más lúdica, interesante y agradable.

Acá van otros ángulos de esta casa. Y una aclaración: El diseño de los closet, muebles cocina y baños lo hizo Cristian Preece y el interiorismo, o sea, la decoración, Katherine Rahal. El interior de una casa debe acompañar a su arquitectura. Y este es un ejemplo contundente.