Hace unos años que sigo la trayectoria de Marcel Wanders, diseñador de productos e interiores. Lo descubrí cuando buscaba material para publicar en la revista de la cual fui dueña. Y, la verdad, me atrapó. Un holandés que parecía renegar de sus orígenes, de esa estética calma,  casi monocromática típica de los países del norte. Aún así, cada objeto pedía ser observado y de alguna manera me transportaba a formas o cosas conocidas. No es casualidad. Lo que él llama «Nuevas antigüedades» prefieren centrarse en lo holístico, romántico, surrealista, arquetípico, en lugar de en lo tecnocrático, en donde el diseñador, el artesano y el usuario forman una nueva realidad. Como sucedía antes.

A medida que pasó el tiempo me di cuenta de lo prolífico que es. La cantidad de objetos diseñados para las marcas más renombradas del planeta; la firma de la cual él es parte, Moooi, o las que continuamente son creadas por su mismo estudio, es enorme. De hecho, él proclama que son más de 1900 proyectos icónicos los que existen con su nombre desde que lanzara la «Knotted Chair» en 1996, con la cual se hizo famoso. 1900!! Y le creo. Por eso,  cuando vi esta casa ubicada en Mallorca, España, destino obligado de muchas personas que aman el sol y el verano, me dije: «He aquí una síntesis del concepto Wanders». Aparecen todas piezas diseñadas por él, con una identidad inconfundible, en ambientes con su sello, pero adaptados al contexto veraniego que propone el lugar en donde están insertos.

Estilo más que personal

A simple vista, Marcel Wanders propone una estética que podría no «gustarme». En un post anterior les comenté sobre mi gusto por lo monocromático, pero también sobre mi predilección por aquello que tiene un concepto bien definido como sustento. Por eso, viendo detenidamente cada objeto y entendiendo la filosofía de este creador holandés, me he transformado en una especie de fan. Realmente los invito a observar las piezas presentes en estas fotos y descubrir qué les provoca. Sigo de cerca lo que hace y cada vez me sorprende más. Sobre todo la manera en que entiende el diseño. Según Wanders, su intención es «dar forma a la industria del diseño, abogando por un pensamiento de diseño más romántico y humanista. Respetando el pasado y la diversidad de culturas, desarrollando un lenguaje contemporáneo personal y catalizador de la era post-postmodernista que llamamos el «Renacimiento Contemporáneo del Humanismo.»

Una casa con espíritu lúdico

Según palabras de Wanders, en «Esta villa mediterránea ultra lujosa se respira sofisticación. Ubicada en Mallorca, Casa Son Vida es una residencia de vanguardia que introduce lo moderno a lo clásico y el presente a lo futurista. Con superficies audaces, yuxtapuestas y táctiles, la atmósfera de alto diseño representa el cambio hacia la sostenibilidad como expresión de la arquitectura y la tecnología. Piezas a medida de Marcel Wanders, Poliform, Cappellini, MOOOI, Baccarat y Bisazza llenan la residencia de 850m2 le dan a la casa un profundo sentido del lugar.»

El espíritu lúdico es evidente y la convergencia de líneas clásicas con futuristas, también. Los espacios no solo están llenos de formas si no también de texturas de manera equilibrada. Los ambientes parecieran estar despojados, pero en realidad cada elemento está dispuesto con el objetivo de fomentar una experiencia sensorial inigualable e inolvidable.

Cada espacio es importante

La función de cada ambiente no determina su importancia. Inclusive las funciones están reconsideradas, para lograr que los habitantes disfruten de cada instancia de una manera distinta. Por ejemplo, el dormitorio principal:  ¿es un gran baño con una habitación? ¿O una habitación a la que se le integró un gran baño? Además, gracias al uso de «venecitas» (pequeños azulejos vítreos) de Bisazza, para la que Wanders ha hecho varios diseños, el «estampado» de la pared sigue en el piso.

En los demás ambientes, la misma consideración: Tratamiento totalmente innovador, con integración espacial y funcional. Texturas y colores, formas que parecen provenir del pasado, pura vibración emocional.

Viendo esta casa, no es difícil imaginar que el trabajo de Marcel Wanders excita, provoca y polariza, pero nunca deja de sorprender, de celebrar y entretener. Considerado por muchos como una anomalía en el mundo del diseño, su misión es crear un ambiente de amor, vivir con pasión y hacer realidad los sueños más emocionantes.